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Une nouvelle organisation communiste libertaire en AOTEROA ( Nouvelle Zelande) Tue Jan 06, 2009 00:34 | AWSM | fr Une nouvelle organis... s'est constit... avec l'espoir de constru... un fort mouvement révolut... communi... liberta... en Aotearoa/ Nouvelle Zélande.
Le Mouvement de solidar... des travail... de Aoetearoa (AWSM - Aotearoa Workers Solidar... Movement) est une organis... engagée dans la constru... d'une société sans classe et sans Etat: le communi... liberta... L'AWSM est formée de révolut... anarchi... « lutte de classe » de tout le pays. Pour le moment, il s'agit d'une petite organis... comptant des militants a Welling... Christc... et quelques autres petites villes du pays.
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Entrevue sur l'action directe et l'autogestion des services alimentaires à l'UQO Mon Jan 05, 2009 17:49 | Collectif du 19 juillet (UCL-Sherbrooke | fr Entrevue avec un porte-p... de l'UQO sur l'action directe qui eut lieu l'automne dernier. Celle-ci permis à la communa... étudiante de se réappro... les services aliment... par la création de l'Autog... une coop de solidar... Anarkismo >>
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Prisioneros de la coordinadora de excombatientes políticos y subversivos inician huelga de hambre li
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noticias
Monday October 27, 2008 02:43 by Enviado x Iguana Stirner Nietzsche
HOY, JUEVES 23 DE OCTUBRE 2008, LOS PRISIONEROS MIEMBROS DE LA COORDINADORA DE EX-COMBATIENTES POLITICOS Y SUBVERSIVOS, INICIAN UNA HUELGA DE HAMBRE LIQUIDA DE CARÁCTER INDEFINIDA, POR LAS SIGUIENTES REINVINDICACIONES:
1- Reubicación en la cárcel de alta seguridad de todos los prisioneros con antecedentes subversivos.
2- Levantamiento inmediato del castigo impuesto por gendarmería a Ernesto Medel y Sergio Vásquez, acusados falsamente de fuga.
3- Exigimos un régimen de visitas acorde de nuestras familias, amigos y compañerxs.
4- Exigimos desarrollar dentro del penal actividades laborales, tales como orfebrería, marroquinería y diversas actividades artesanales. 5- Pedimos continuar y terminar, estudios a nivel superior, tanto técnico como universitarios.
6- Demandamos una completa revisión de condenas y juicios dadas las evidentes aberraciones jurídicas como dobles procesamientos civiles y militares, negación de defensa y clara estigmatización política.
7- Exigimos acceso a beneficios inter-penitenciarios para todos los prisioneros con antecedentes subversivos, que cumplan los plazos de cumplimientos de condenas impuestos por Gendarmería.
Las razones de nuestra huelga surgen al interior de las prisiones de la concertación donde se viven duros sistemas de encierro, vigilancia y castigo. Las posibilidades reales de encontrar un trato digno, justo e incluso rehabilitador, son completamente negadas por un sistema que solo busca perpetuar en encierro. Esta situación se agudiza cuando se trata de prisioneros estigmatizados políticamente, especialmente vigilados, condenados de antemano por haber militado en movimientos subversivos. Aquello se traduce además en condenas brutalmente aumentadas en juicios plagados de irregularidades en tratamientos penitenciarios donde la marginación, abuso de poder, destrucción física y psicológica de los individuos. Objetivo buscado por los verdugos del capital.
Siempre ha sido una constante en nuestras vidas, la actitud rebelde y contrapuesta a los valores enfermizos y enajenantes que busca imponer el actual orden social al servicio de los ricos y explotadores. No importa el lugar en el cual nos encontremos, no permitiremos los tratos vejatorios y denigrantes a nuestros cuerpos, familiares y amigos; exigimos nuestra salida a la calle, es por ello que asumimos esta movilización con características de huelga de hambre indefinida.
LLAMAMOS A LA SOLIDARIDAD CONCIENTE, COMPROMETIDA Y DE CLASE A LA ORGANIZACIONES E INDIVIDIUALIDADES A FAMILIARES, AMIGOS Y SOLIDARIXS DE TODOS LOS ESPACIOS Y RINCONES DEL PAÍS SOLO LA IMAGINACION ES EL LÍMITE.
DIFUNDE, COMENTA, APOYA Y ORGANIZATE!
MIENTRAS EXISTA MISERIA, HABRA REBELION!!
¡DIGNIDAD PARA LOS PRESOS!
COORDINADORA DE EX-COMBATIENTES POLITICOS Y SUBVERSIVOS EN PRISION.
SANTIAGO, 23 DE OCTUBRE 2008.

La vida de los ex subversivos
en prisión
por Cristóbal Peña / CIPER (*)
Permanecen detenidos por delitos comunes pero no se juntan con delincuentes comunes. Son descolgados de grupos que combatieron a la dictadura por las armas y que ya en democracia siguieron actuando por interés personal. El fenómeno ha sido una constante desde el retorno a la democracia: Una quincena de ex subversivos cumplen penas por delitos comunes en la ex Penitenciaría de Santiago, la más poblada cárcel chilena. Aunque permanecen segregados, en condiciones de cuidado especial, se han organizado y proponen un “alto al fuego” a cambio de “rebaja de penas”.
-"¡Ese Jorge Jara! ¡Ese Jorge Jara!"
Parado a la entrada del gimnasio de la ex Penitenciaría, en un espacio atestado de gente, un mocito canta el nombre de los internos que reciben visita en una mañana de viernes. Hay bullicio y trajín, gente que va y viene, presos que ofrecen a viva voz artesanías, pasteles y rifas, niños que corren de un lado a otro, mujeres que cargan bolsas con mercadería y comida recién hecha, pastores evangélicos de terno y Biblia en mano y gendarmes que están ahí para vigilar pero tienen la vista fija en el diario Las Ultimas Noticias. Y esto no es ningún escándalo. Leen el diario porque la situación parece estar bajo control; porque esos gendarmes están desarmados y descansan en otros, que custodian con celo y armas las dos o tres rejas que restan para alcanzar la calle; y en último caso, porque en ese galpón enrejado donde los únicos realmente libres son los gatos y las palomas que habitan al interior del más poblado penal chileno, con cerca de cinco mil setecientos internos, hay un sector que escapa a la vista: alrededor de los muros del gimnasio, una al lado de la otra, se alzan las carpas de género donde los internos reciben a sus mujeres en una precaria intimidad.
-"¡Ese Jorge Jara!"
A simple vista no es fácil saber quién está preso y quién no. En día de visita los internos se acicalan con su mejor tenida y huelen perfumados y frescos, más que los que vienen de la calle y han aguantado una fila que avanza lento y a pleno sol al exterior del penal. En esa fila un hombre se ha quejado a viva voz por los dedos de sus pies, que permanecen encogidos desde quizás qué horas. Las zapatillas que calza le quedan estrechas por tres o cuatro números porque, según comenta, se las lleva de regalo a un amigo que permanece al interior del penal, donde las zapatillas valen oro y son signo de estatus. No sólo las zapatillas. También los buzos de marca, como el que porta un hombre grueso y alto que se muestra en el gimnasio acompañado por una estupenda rubia. El buzo es celeste y la rubia es rubia. El buzo, la rubia y las zapatillas blancas con resortes. El conjunto ayuda a que el hombre se pasee con orgullo y la muchedumbre le abra paso, reconociéndole cierta autoridad.
-"¡Ese Jorge Jara!"
A su modo, Jorge Jara también es una autoridad al interior del penal. No viste buzo ni zapatillas. Viste chaqueta de cuero, camisa oscura y mocasines perfectamente lustrados. No lo acompaña ninguna rubia sino un grupo de hombres que le han confiado la vocería de la recién creada “Coordinadora de ex Combatientes Políticos en Prisión”. Ese grupo de hombres empuñó las armas durante y después de la dictadura de Pinochet y hoy está preso por delitos comunes.
Sólo en la ex Penitenciaría de Santiago suman quince. La cifra se duplica al contabilizar a los descolgados de grupos subversivos que hoy permanecen repartidos en diferentes recintos de Gendarmería, ya sea en calidad de rematados o a la espera de ser juzgados.
El fenómeno ha sido una constante desde el retorno a la democracia. “¿Un mate, compañero?”, ofrece Jorge Jara a modo de bienvenida. El “Chino” tiene 39 años, quince de condena y un pasado en el Frente Patriótico Manuel Rodríguez, FPMR.
Nacido en Curanilahue, fue uno de los cientos de escogidos por el Partido Comunista para instruirse militarmente en Cuba. Promediaba la década de los ‘80, en medio de las más intensas protestas contra la dictadura, y el joven Jara permaneció en el extranjero mucho más tiempo de lo presupuestado. Dice que tras cumplir instrucción en las bases de Punto Cero y Pinar del Río, operó por encargo del Departamento América en diversos países de Latinoamérica. A Chile regresó a mediados de 1988, decidido a prolongar la guerra subversiva, y después siguió operando por cuenta propia. –“Fue una necesidad. Esta democracia no nos dio oportunidades, nos obligó a seguir viviendo en la clandestinidad, a salvarnos por nuestra cuenta. ¿Qué más podíamos a hacer si era para lo que nos habíamos preparado?” -argumenta Jara.
Jara ha caído detenidos varias veces desde mediados de los ‘90. La última de ellas ocurrió en noviembre de 2003, tras cometer un asalto a mano armada en las oficinas de Tur Bus de Coronel. El hecho, unido a otros similares, le valió una condena de 15 años y un día. Su pena concluye el 27 de noviembre de 2018.
Módulo C
Jorge Alejandro Jara Jara permanece detenido en el Módulo C de la ex Penitenciaría. En ese módulo conviven internos que han sido condenados por asaltos a mano armada y, principalmente, tráfico de drogas. Llegó allí en mayo último, proveniente del Centro de Cumplimiento Penitenciario de Concepción. Su traslado a la capital fue motivado por lo que Gendarmería califica como “una conducta refractaria al interior de la unidad penal”. Esto es, “mala conducta, desacato a la autoridad, trasgresión al reglamento interno”. El asunto no había empezado en Concepción.
En abril de 2004, mientras permanecía detenido en la cárcel de Coronel, Jara protagonizó un intento de fuga. Caracterizado de mujer, con vestido, taco alto, peluca y maquillaje, fue cruzando rejas hasta alcanzar la última. Ya casi estaba afuera. Era cosa de un par de pasos. Próximo a pisar la calle, una niña en brazos de su madre pasó a llevar la peluca y el plan quedó al descubierto. Jara fue derivado a la cárcel de El Manzano y de ahí, por “motivos de seguridad”, a la capital.
Desde su ingreso a la ex Penitenciaría se ha vinculado con otros ex subversivos. Nadie los considera presos políticos, ni siquiera ellos. Para efectos legales son delincuentes comunes, con algunas distinciones: debido a su pasado subversivo, que supone un mayor grado de preparación militar, Gendarmería dispone resguardos especiales. No están completamente aislados entre sí pero tampoco permanecen juntos. Por ello no les resulta fácil organizarse. Las reuniones ocurren en días de visita y en la misa dominical que se celebra en la capilla de la ex Penitenciaría.
Jara es acompañado por media docena de ex subversivos. La mayoría de ellos visten como él, algunos un poco más informales, de jeans y polera, pero ninguno con tenida deportiva. Eso marca un rasgo distintivo con los otros internos. Como en dictadura, a la usanza de los antiguos presos políticos, los ex subversivos de la ex Penitenciaría portan chapitas del Che, el FPMR, el Movimiento Juvenil Lautaro.
Las diferencias son visuales y también de fondo. Los “descolgados” son delincuentes comunes pero no se juntan con otros delincuentes comunes. Tampoco se comportan como éstos, visten distinto, hablan otro léxico, operan de otra forma.
Módulo B
En mayo de 2004, una patrulla policial controló a los pasajeros de un automóvil que se desplazaba por Mac Iver. De acuerdo a reportes de prensa, uno de los sospechosos se identificó como funcionario de Carabineros. Los verdaderos policías pidieron a los ocupantes del vehículo que bajaran lentamente. Cuando lo hacían, uno de ellos sacó un arma de fuego. Los uniformados hicieron lo propio. En pocos segundos un infierno se desató en el centro de Santiago.
El enfrentamiento terminó con dos transeúntes heridos y un delincuente muerto que resultó ser Cristián Herrera Santelices, descolgado del FPMR. En el vehículo también iba su medio hermano, Cristopher Vega Santelices, y un antiguo ex preso político del MJL, Omar Cifuentes Montecinos. Este último, al comparecer ante la prensa, ya enterado de la muerte de su amigo, pidió “un minuto de silencio por el compañero fallecido”.
Cristopher Vega y Omar Cifuentes están condenados a 15 y 26 años, respectivamente. Ambos permanecen en la ex Penitenciaría y son parte de la “Coordinadora de ex Combatientes Políticos en Prisión”. El primero de ellos, que reconoce una antigua filiación con el FPMR, muestra la cicatriz en la cabeza producto de una herida de bala que recibió al enfrentarse con Carabineros. Está acompañado por su madre, que lo visita sagradamente. Es el único hijo hombre que le queda con vida. El otro era el falso policía que murió en el enfrentamiento.
No es mucho lo que reclama Cristopher Vega por medio de la organización que lo representa. De momento, mientras resta años para enterar su condena, pretende ser traslado de módulo. El módulo B está reservado a violadores y ex funcionarios militares y policiales que han cometido delitos graves no relacionados con casos de derechos humanos.
Al menos Cristohper Vega no está solo. Cuatro son los ex subversivos que permanecen allí. En ese edificio, en el que los reos se distribuyen en celdas diseñadas para tres pero conviven cuatro, hay enfermos de SIDA y presos a los que no se les permite transitar por otros espacios porque podrían ser objeto de agresiones por parte de otros internos.
Luis Rivera Rivera cumple una pena de 3 años y un día por fabricación y tenencia ilegal de armas de fuego. Es técnico en electrónica y ya estuvo preso por el mismo motivo a fines de los ‘90. Esta última condena ha resultado más dura que la otra. De antigua militancia comunista, Rivera sostiene que las condiciones en el módulo B son indignas y riesgosas para su salud:
-“Vivimos entre gente rechazada y perseguida por el mismo hampa, entre violadores, pedófilos, sicópatas ‘tirados a choros’ y enfermos de SIDA que botan al suelo del baño la hoja de afeitar con que se afeitan. Es gente muy ignorante y resentida, que tiende a mirar en menos a los que tenemos una formación política y cierta cultura. Es imposible entablar un diálogo con ellos. El otro día, estaba viendo las noticias de la televisión con mis compañeros de celda, y en vez de compadecerse de una viejita a la que le habían pegado para robarle en su propia casa, ellos no entendían por qué los ladrones no se habían llevado todas las cosas de la casa, por qué habían dejado unos cuadros y adornos. Así es la gente con la que convive uno”, dice.
Rivera al menos tiene una garantía de la que carecen otros. Puede recibir visitas en el gimnasio de la ex Penitenciaría. Casi todos los ex subversivos que permanecen en los módulos salen a visitas. La excepción es Ernesto Medel Salas, un militante comunista que permanece con medidas de protección especiales. Eso, dirá el mismo, es como estar doblemente preso.
Ernesto: La otra historia
En el Módulo B no hay mocitos que cantan el nombre del interno que recibe visitas. No es necesario. Las visitas llegan caminando hasta el patio del mismo módulo, casi al centro de la ex Penitenciaría, y en ese patio -una cancha de cemento rodeada de cemento entre un edificio y dos muros altos- los reos están a la vista.
Ahí no hay carpas. Tampoco productos a la venta. Menos un árbol, una flor, siquiera una maleza. El patio del Módulo B es un lugar árido y silencioso que ha sido humanizado con dos grandes murales. Uno de ellos es religioso y representa la imagen de Jesús y la Virgen. El otro es político. Tiene guitarras, palomas y puños en alto, y está firmado por la Brigada Ramona Parra (BRP).
Uno de sus autores está sentado al fondo del patio, tras una mesa de ping pong situada en posición vertical que hace las veces de biombo. Detrás de ese biombo Ernesto Medel Salas ha instalado una mesita con dos banquetas para recibir a sus invitados. Lo acompañan su madre y su hermano. Después se unirá un amigo que le llevará de regalo el último número del periódico El Siglo.
“Ese mural lo hicimos con otros compañeros que llegaron acá”, dice Ernesto Medel Salas y en su rostro se dibuja una sonrisa que trasluce orgullo, satisfacción y nostalgia por lo que sigue: “Esos compañeros ya no están, se han ido yendo, sólo quedo yo”.
Ernesto Medel Salas tiene 46 años y en 2002 fue acusado de ocultar una partida de arsenales. Eran armas provenientes de Carrizal Bajo, internadas de manera clandestina por el Partido Comunista en 1986, y habían permanecido en su poder, en complicidad con su padre más o menos desde que el antiguo secretario general del PC, Luis Corvalán, declaró públicamente que había que guardar las armas “por si las moscas”.
Su padre, Tito Medel, y Ernesto fueron condenados por infracciones a la Ley 17.798, relativa al control de armas de fuego y explosivos. El padre no alcanzó a terminar de cumplir su condena. Un año atrás falleció en prisión, víctima de diabetes. Ernesto sigue en prisión y seguirá estándolo -de no mediar indulto o rebaja de pena- hasta diciembre de 2012. A la causa por los arsenales se suma una segunda por homicidio.
Sobre esto último dice que fue en legítima defensa por un problema doméstico surgido en su barrio de La Florida. Sobre lo primero, el tema de las armas, dice haber sido “víctima de una política ambigua por parte de su partido”. Le pidieron que guardara las armas y él las guardó. A diferencia de su padre, un destacado dirigente comunista que se mantuvo fiel al partido hasta sus últimos días, Ernesto no quiere saber nada con el PC. Tampoco su madre, que militó durante años y hoy forma parte de una iglesia evangélica. Hasta donde se pudo establecer en el proceso, no obtuvo beneficios personales con las armas. Una semana atrás, en el gimnasio de la ex Penitenciaría, sus compañeros tras las rejas advertían que es uno de los más dogmáticos y ortodoxos de la “Coordinadora de ex Combatientes Políticos en Prisión”. También advertían que en los últimos meses, especialmente tras la muerte de su padre, se lo veía muy solo y deprimido.
Quizás por todo esto, creyó necesario redactar una extensa entrevista en la que él mismo formula y responde preguntas. Está escrita con lápiz pasta azul y en ella se lee que Ernesto Medel Salas, “comunista por tradición”, proveniente de una familia “de una larga historia sindicalista, militantes desde principios del siglo XX”, asumió junto a su padre “la responsabilidad de pertrechador geográfico, que consta de la ubicación de lugares, en particular casas de seguridad y sectores rurales, donde guardar armamentos y personas, y generar reuniones del orden clandestino”.
La tarea –señala- comenzó en dictadura y se extendió más allá de ésta, por orden del Partido Comunista: “Puedo afirmar claramente que las armas que fueron encontradas, en los domicilios que se encontraban arrendados a mi nombre, jamás fueron ocupadas y pertenecían a pertrechos que datan de mediados de los ‘80 y que se hicieron llegar a mí y a mí difunto padre por orden y mano de Hipólito Toro Valenzuela, miembro del Partido Comunista y nuestro nexo directo con el partido en los años 90”.
Cuando el arsenal fue descubierto y la familia Medel resultó detenida y condenada, sin que el partido asumiera su responsabilidad, el suscrito dice haber sentido una profunda desazón, que derivó en “desconfianza y reticencia” hacia la dirigencia. “Me siento traicionado por muchos, aunque debo reconocer que los valores que me fueron inculcados siguen ahí inamovibles”.
Inamovible es también la situación penal de Ernesto Medel, quien se queja por escrito de la situación de ex subversivos como él, que “sufren del aislamiento junto con violadores o narcotraficantes, donde somos, para los efectos de beneficio, inexistentes, peligrosos para la seguridad interna, separados y vedados como leprosos”.
Es mediodía y la visita con Ernesto Medel Salas llega a su fin. Su madre lo despide con un beso y le pide que se mantenga firme, que “mire al Señor, el único que le puede dar fuerzas. Si usted quiere salir de aquí, entréguele su corazón”. Luego la madre toma un ramillete de flores de cartón con base de madera, obra de su hijo, y vuelve a aconsejarlo: “Usted firme con el Señor”. Entonces, Medel Salas se pierde por una escalera del Módulo B. Se dirige a la celda 66, donde convive con dos hombres condenados por violación.
El robo del siglo
Es una nueva jornada de visita en la ex Penitenciaría y la “Coordinadora de ex Combatientes Políticos en Prisión” acusa una baja transitoria. En medio de la semana, sin previo aviso, Oscar Jaime Mundaca Mantero fue trasladado a Villarrica para que comparezca en la preparación de un juicio oral. No es cualquier juicio. Mundaca Mantero fue uno de los protagonistas de lo que la prensa de la región bautizó como “el robo del siglo”.
Dos años atrás, en una acción espectacular, su banda entró al banco BBVA de Villarrica disfrazados de Carabineros y se llevó 116 millones de pesos. Fue un golpe “limpio”, sin balazos ni forcejeos, sacado de un manual. El problema fue “el azar”. Mientras huían, el auto en que se movilizaban chocó con un camión repartidor de gas, lo que los obligó a buscar refugio en una casa de seguridad que no resultó tan segura. Unas horas después eran detenidos, sin que se hallara el grueso del botín. De los 116 millones, sólo aparecieron dos. El resto aún no ha sido encontrado. –“Y no se encontrará tampoco” -dirá Mundaca Mantero desde el gimnasio de la ex Penitenciaría, días antes de ser traslado a Villarrica.
También dirá que perteneció al Movimiento de Izquierda Revolucionario, MIR, que estuvo detenido en Concepción y fue el primer fugado de la cárcel de El Manzano, a dos meses de ser inaugurada; y que de cierta forma, los asaltos que actualmente cometen ex subversivos: “Son un desafío al poder y a los millones que se gastan en seguridad. Nosotros desafiamos el sistema, mostramos su vulnerabilidad, y no somos como los delincuentes comunes, que no han evolucionando en sus técnicas, que están faltos de preparación. Cometen muchos errores”.
Oscar Jaime Mundaca Mantero cumple una condena de 6 años por robo con intimidación. En los próximos días será juzgado por el asalto al BBVA de Villarrica y después, muy probablemente, porque la cosa no se vislumbra nada bien para él, volverá al Módulo C con una nueva condena sobre los hombros.
Es una nueva jornada de visitas en el gimnasio de la ex Penitenciaría y la “Coordinadora de ex Combatientes Políticos en Prisión” prepara un manifiesto público que adelanta su vocero, Jorge Jara. “Nosotros, los que combatimos a la dictadura, quedamos a la deriva, fuimos los verdaderos perdedores de este sistema. Fuimos abandonados por el partido y movimientos políticos y combatidos por algunos de los mismos hombres que nos prepararon militarmente, los que nos instruyeron en Cuba y después colaboraron con ‘La Oficina’. ¿Qué podíamos hacer? No tuvimos apoyo para reinsertarnos, nos vimos obligados a vivir escondidos, a delinquir. Por eso creemos que tenemos derecho a una nueva oportunidad, tenemos derecho a rehabilitarnos, a aprender un oficio, pero para eso tienen que ayudarnos del mismo modo en que ayudaron a los agentes de las Fuerzas Armadas. Un apoyo verdadero, no dejarnos a la deriva otra vez. Lo que nosotros queremos es una rebaja de penas a cambio de nuestro compromiso”.
-¿Compromiso de qué?
“Renunciar a todo acto de violencia”.
La visita llega a su fin. Los gendarmes soplan sus silbatos y los familiares y amigos de los presos se encaminan hacia la salida del galpón. Los presos se quedan donde mismo, observando a las visitas, reuniendo sus bolsas con víveres para la semana, desarmando carpas con una ceremoniosa lentitud. En el mismo lugar del comienzo, los mocitos despiden a los que se van y piden “una colaboración voluntaria” por los servicios. Ya va siendo hora de salir y Jorge Jara, el vocero de los ex subversivos en prisión, se despide con un “adiós, compañero, hasta la otra semana”.
Algunos casos
Raúl Somadevilla Rivas (ex FPMR): Considerado el cerebro del asalto al camión Brink’s en avenida Quilín, hecho ocurrido en octubre de 2006 y que reportó $755 millones. También está imputado en el atraco de junio de ese mismo año a una importadora de autos en la Zona Franca de Iquique. Por ambos casos espera condena. Estuvo recluido en la Cárcel de Alta Seguridad. Desde agosto se encuentra en el Complejo Penitenciario de Alto Hospicio.
Jorge Alejandro Jara Jara (ex FPMR): Condenado a 15 años y un día por dos robos con intimidación en Coronel. Cumple condena el 27 de noviembre de 2018. Se encuentra en el Módulo C del Centro de Detención Preventiva Santiago Sur (ex Penitenciaría).
Oscar Jaime Mundaca Mantero (ex MIR): Además de estar condenado a 6 años y un día por un robo con intimidación, espera ser juzgado por el asalto al banco BBVA de Villarrica, que en septiembre de 2005 reportó 116 millones, de los cuales sólo han sido recuperados dos. Cumple condena en el Módulo C de la ex Penitenciaría.
Ernesto Enrique Medel Salas (ex PC): Condenado a 12 años por homicidio y la tenencia de arsenales, cuya procedencia pertenece a la internación ilegal de 1986 por Carrizal Bajo. Cumple condena el 3 de diciembre de 2012. Se encuentra en el Módulo B de la ex Penitenciaría.
Pedro Antonio Guerrero González (ex FPMR): Condenado a 10 años y un día por robo con intimidación y robo en Bienes Nacionales de Uso Público. Cumple condena el 24 de agosto de 2011. Permanece en el Módulo C de la ex Penitenciaría.
Sergio Vásquez Barrientos (ex MJL): Fue detenido en 2005 por un robo con intimidación, lo que le valió una condena de 6 años. Había estado detenido 12 años en la Cárcel de Alta Seguridad, CAS. Cumple condena el 5 de noviembre de 2011. Permanece detenido en el Módulo C de la ex Penitenciaría.
Héctor Valenzuela Muñoz (ex FPMR): Condenado por robo con violencia, hurto de vehículo y robo con fuerza y robo con intimidación. Cumple condena el 2032. Permanece detenido en el Módulo C de la ex Penitenciaría.
Roberto Valenzuela Muñoz (ex FPMR): Hermano del anterior, cumple condena en 2026 por estafa, apropiación indebida, uso malicioso, robo con violencia y robo con intimidación. Permanece en el Módulo C de la ex Penitenciaría.
Cristopher Vega Santelices (ex FPMR): En mayo de 2004 protagonizó un espectacular enfrentamiento con una patrulla de Carabineros del centro de Santiago, en la que resultó muerto su medio hermano, Cristián Herrera Santelices, también ex FPMR. Fue condenado a 15 años y un día y cumple condena el 21 de septiembre de 2018. Permanece en el Módulo B de la ex Penitenciaría.
(*) Centro de Investigación e Información Periodística.
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